lunes, 5 de mayo de 2014

ALGO DE MIS RECUERDOS, EN LUEPA:

Un autor, desconocido, escribió: “Los únicos recuerdos imborrables de la juventud son las cicatrices”; por tal motivo me he dispuesto a escribir algunos de esos recuerdos que aun en la “Juventud Prolongada”, guardo  con mucho cariño,  pero que estas, a diferencia de aquellas, conservo en mi memoria como hermosas cicatrices de tantas vivencias de mi permanencia en el Batallón de Infantería de Selva General de División “Mariano Montilla”, en medio de la Gran Sabana, en Luepa, Estado Bolívar. Bueno quien lo iba a creer!!!


MISA EN LUEPA:

Misa de Campaña para el personal del Batallón, en el patio de Formación

Como Oficial de Personal de esta Unidad Selvática, noté la existencia de una serie de  carencias que son vitales e importantes en una Unidad como ésta, más aun cuando  se encuentra aislada y con un número importante de hombres. Entre otras observé que no se prestaba la debida atención religiosa al personal. Platee el caso al Comandante y la posible solución: que contactáramos con la Misión de Kavanayen, a fin de que  nos facilitaran un Sacerdote que viniese a Luepa los fines de semana, para oficiar la Misa y atender espiritualmente al personal de la Unidad; la cual le pareció buena idea; así que de inmediato me fui hasta dicha Misión.

Kavanayen es una comunidad indígena pemón, su verdadero nombre es Santa Teresita de Kavanayen fundada el 5 de agosto de 1.943 y está ubicada a unas dos horas de Luepa por  carretera de tierra. Allí se encuentra una  Misión de capuchinos y la Confraternidad de Franciscanas del Sagrado Corazón de Jesús. Su principal atractivo turístico es la Iglesia; la llamada “Casa Presidencial”; y las casas de sus pobladores, las cuales están construidas totalmente de piedra de la misma zona.

Al llegar a la Misión fui atendido por dos sacerdotes, uno de  edad muy avanzada y el otro, que si mal no  recuerdo se llamaba Julio. Era un español joven e inquieto que tenía poco tiempo en la Misión,  pues venía según él me contó  posteriormente, de la Misión de Kamarata (también en la Gran Sabana), y lo habían sacado de allí porque tenía mucho tiempo en esa comunidad y el ambiente y el entorno indígena  lo estaban literalmente absorbiendo; él me contó que  ya se sentía como un indígena más y hasta andaba desnudo como ellos. Lo que si no había cambiado era su marcado acento español. Les plantee mi inquietud y al principio sentí como un rechazo a la idea, aparentemente porque, el que llevaba la voz cantante era el cura anciano,  temía desprenderse de Julio, ya que era una especie de utilitis en la Misión. Por eso tuve que Insistirle mucho y al fin accedieron con la condición de que lo buscáramos  y regresáramos nuevamente. Así los días sábados de cada semana en la tarde salía de Luepa a buscar a Julio y los domingos después de la misa lo llevábamos nuevamente a Kavanayen. Finalmente Julio resultó ser un sacerdote muy simpático, contador de miles de interesantes historias y además  feliz de ver caras nuevas en aquella inmensidad de sabana. De esta forma cumplimos con Dios y con la Patria.

VISITA DE SIMÓN DIAZ:

Observando la dinámica de la zona, pensé que a pesar de lo alejado y de lo poco atendidos que estaban estos espacios geográficos hasta la frontera con el Brasil, constituía una importante vía turística tanto de brasileros como de venezolanos; entonces pensé que podíamos integrarnos de alguna manera a esa gente y a la vez les brindaríamos nuestro apoyo o asistencia si así lo requerían. Fue así como, se me ocurrió proponer al Comandante la realización de un Bingo, los días viernes en la noche, ese era el día que  había mayor tránsito de turistas. Por supuesto que el Comandante me preguntó: “… y con qué gente?” Le respondí: déjemelo de mi parte.

Después del mediodía  del viernes mandaba a un profesional de la Unidad debidamente entrenado,  a la Alcabala en la carretera con las siguientes instrucciones: “Al ver venir una caravana de vehículos, usted se fija si son turistas; y si vienen desde del Soldado Pionero les dice que la chalana de San Ignacio, para pasar el Río Yuruaní, no estaba funcionando y si van en el sentido contrario les dice que la carretera hacia el Km.88 la están reparando y que no hay paso hasta mañana; ellos  posiblemente le van a preguntar: ..y entonces dónde podemos pasar la noche?, usted les dice que nosotros tenemos una casa de huéspedes y que podemos darle alojamiento por esa noche; ah y que además el Comandante los invitaba para un bingo que había esa noche en el casino de Oficiales”. Esta táctica fue todo un éxito se pasaban noches entretenidas, diferentes, nos visitó gente de muchas partes del país, muchos de ellos, nos mandaban después al Batallón: periódicos, revistas,  películas de Betamax, y creo que hasta un aparato de Betamax, etc.

Casa de Huéspedes

Se aprovechó el Bingo para darle la bienvenida a algunos Oficiales

Una de esas visitas, no oficiales, fue la que hiciera el afamado cantautor Simón Díaz, “Tío Simón”. y un grupo de amigos,  que creo eran del extinto  Banco Unión. Ellos se alojaron en la casa de huéspedes y compartimos una excelente noche y al día siguiente el Comandante Valencia V. me designó para que los acompañara y les enseñara aquellos sitios de interés turístico de las inmediaciones de la Unidad. Los llevamos a nuestro balneario y Salto de agua “EL Tarotá”, después los llevé a Kavanayen. Estando en este poblado indígena llame al Capitán de la comunidad y le dije que reuniera a varios de ellos para presentarles a Simón Díaz, él lo hizo y cuando se lo presenté,  se quedó mirándolo y no me creía. Para verificar le dijo a Simón: “…tu eres Simón Díaz, de verdad? Cántame El Superbloque”. Dije  entre mi: El Superbloque, (esta era una canción que había sido compuesta por Hugo Blanco y  lanzado al público en el Álbum: “Llegó Simón”, en el año 1.964).Quien lo pensaría? Pero esta canción fue la que afianzó la popularidad de Simón ante el público venezolano, y casi 20 años después un auténtico venezolano un pemón, pide que se lo cante para verificar su identidad. Como diría el famoso periodista; Así son las cosas.

 Simón Díaz bañándose en El Tarotá


Simón Díaz con sus amigos en Kavanayen y el Padre de la Misión

QUE PASA EN EL PAUJI?

El Comandante de la Brigada, General de Brigada (Ej.) Bastardo V. visitaba con bastante frecuencia al Batallón; en una de ellas me llamó y me dijo: “… quiero que vayas a El Paují y averigües que pasa ahí, me dicen que eso está lleno de gente rara, que están ahí consumiendo no se que cosa…, ahí tienes el helicóptero”. De inmediato me dispuse a cumplir la orden y salí en la aeronave hacia la referida localidad. El Paují es una pequeña comunidad de criollos que se empezó a construir a principios de los años 60; está ubicada a unos 875 metros sobre el nivel del mar, al Oeste, y a unos 75 Kmts. de la población de Santa Elena de Uairén, en la vía que conduce a Ikabarú.


Después de volar unos cuarenta y cinco minutos, creo yo, y en medio de una sabana de una belleza extraordinaria, estábamos encima de un pequeño caserío, me parece que eran unas veinte casas distantes unas de otras, todas diferentes pero muy originales y construidas exclusivamente con material de la zona. Aterrizamos al lado de una donde funcionaba una carpintería  debajo de un galpón al aire libre, allí se oía una fuerte música que reconocí de inmediato: era la superbanda británica de Rock Progresivo Asia, que interpretaba la canción “Haeat of the moment” (canción que había sido lanzada por ese grupo el año anterior y había ocupado el 4to. lugar en la lista del Billboard Hot 100). Esta música se mezclaba con el sonido de la  planta eléctrica, (la única que existía en esa zona), y del motor de una cepilladora de madera.   El dueño se encontraba cepillando una puerta de madera que estaba haciendo y no se había percatado de la llegada del helicóptero y de mi presencia. Me le acerqué, él apagó todo aquel aparataje y me atendió muy amablemente, igualmente de inmediato me llevó a conocer la comunidad. Su gente, la mayoría de Caracas, de una mediana edad, matrimonios jóvenes con hijos, que quizás cansados de  el bullicio y contaminación de las grandes ciudades se habían ido hasta ese sitio para comenzar una nueva vida al lado de inmensas riquezas naturales, y dedicados ahora a la artesanía y a la producción de miel de abeja. Ellos construyeron la escuela, que era atendida por ellos  mismos; un local que le decían el teatro; etc. Las casas todas bellas, pero en particular, me llamó la atención una que tenía la forma de un Papagayo, había sido hecha por un Arquitecto, creo que de apellido Araujo; a la entrada en la parte de abajo tenia la mesa de dibujo, en un piso intermedio la cocina y en un próximo piso la habitación con un techo transparente, (el arquitecto me dijo que era para mirar las estrellas en las noches despejadas). Vale la pena acotar que esta casa era de madera, este señor había inventado unas uniones de metal, para la unión de las vigas, (no utilizó clavos). En fin una verdadera obra arquitectónica y muy bonita. Igual me enseño este arquitecto, un pequeño río que pasaba cerca de su casa, pero con una diferencia de nivel, estaba a unos tres metros por debajo del nivel de la casa; desde donde, a través de una bomba de ariete construida por él mismo, totalmente de madera, lanzaba agua hasta su casa.

Después de recorrer toda la comunidad; de hablar con su gente y tomarle fotografías a este sitio,  regresé a Luepa, y le informé al General Bastardo V. lo que había apreciado. Ah y le entregué el rollo de fotografías. Qué lástima. Boté la bola al entregarlo!!!

IGUAL ME PASO EN LA MINA DE CHIRICAYEN:

En otra de las visitas que hiciera el General Bastardo V.  a Luepa, pernoctó en el Batallón; en la noche durante la cena, me dijo mañana vas a ir a visitar la mina de oro de Chiricayen, “…me ha llegado la información que los Guardias Nacionales que la custodian están, sustrayendo sin permiso, oro de esa mina. Quiero que me averigüe eso…”. 

A la mañana siguiente, muy temprano, abordé el helicóptero, por cierto piloteado por mi compañero de promoción el Mayor (Ej.) Heberto Segundo Díaz (+), quien era excelente y veterano piloto del Ejército. Salimos con destino a dicha mina y al estar encima de la población de Santa Elena de Uairén, el piloto comenzó a tomar más y más  altura y en dirección hacia la frontera con el Brasil. Tenía que hacerlo, pues la bendita mina se encuentra, no se a que altura, pero está sobre un cerro bastante alto. Después de haber volado bastante tiempo se divisó una pequeña casa en medio de la nada, era la casa de los Guardias Nacionales. Aterrizamos, me bajé y fui al encuentro con los efectivos militares. Se presentaron y me dieron las novedades de rigor. Nos dirigimos a la casita, ésta literalmente se estaba cayendo, uno la empujaba por una esquina y la casa se inclinaba hacia donde uno la empujara.

Comencé a hablar con ese personal: Mis preguntas y sus repuestas:
-  Como llegan ustedes hasta aquí? Nos traen en helicóptero, aquí duramos 45 días
-  Como hacen para comunicarse con su Comando? Me enseñaron un pequeño radio militar y un cargador de baterías solar, me dijeron con este radio.
-  Con quien tienen ustedes comunicación por vía terrestre? Con nadie. Esto no tiene caminos de ningún tipo, además esto se encuentra muy lejos de todo.
-  Y donde está la mina? Es esta, estamos encima de ella. Se trata de una mina a cielo abierto.
-   Y donde está el oro? Bueno, cuando llueve la arena se lava un poco y el oro sale,  uno lo ve todo amarillo, después se vuelve a tapar con la tierra y la arena.
-   Como es la presentación del oro? En cochanos y en polvillo.
-   Y ustedes no agarran ese oro? No podemos tomarlo, y si quisiéramos a nosotros cuando regresamos nos mandan a desvestir y nos revisan por todos lados, al igual que nuestro equipo.

Dimos unas vueltas por las inmediaciones de la casa, y por supuesto llevaba mi vista pegada al suelo y no vi nada, me dieron café y ya estábamos como con más confianza. Me dice uno de ellos, que los que habían estado antes si habían llevado oro para Santa Elena: ellos le pusieron un tapón en la recámara del cañón del fusil, llenaron el tubo o cañón y otro tapón en el cubre llamas del arma y no los habían descubierto en su Comando.

Uno de los Guardias, el más conversador, me hizo el siguiente relato: “… esa mina había sido descubierta por un indígena pemón. Los pemones cuando se casan, la pareja se aleja y se va a un pozo del rio a bañarse, el pemón al lanzarse al pozo vio que en el fondo del mismo había oro y recogió once kilogramos del valioso mineral. Al bajar a Santa Elena habló y se produjo la bulla hacia ese sitio (término minero  que se emplea cuando se descubre una mina y de inmediato se dirigen hacia ese sitio gran cantidad de mineros en busca del mineral encontrado). El gobierno de turno había desalojado a los mineros de esa zona y había mandado a la Guardia Nacional a custodiarla. Que era la Reserva probada de oro más grande que existe en el país…”  Me despedí de los Guardias y regresé a Luepa a informar al General de mi visita. El me dijo, yo quiero ir a conocer esa mina.

Nos montamos nuevamente en el helicóptero y salimos hacia la mina. Al llegar, nos bajamos del aparato y nos fuimos hacia la casita del los GN. El General habló con los Guardias y después, igual a darle un recorrido por las inmediaciones de la casa, yo me quedé de último. Todos íbamos con la mirada al suelo, en eso vi un cochano y le dije; mi General mire lo que me encontré. Todos, todos se tiraron al piso, creo que iban a dejar las uñas ahí, y el Jefe dacia en son de mamadera de gallo: “…piloto, no podemos llevarnos en el helicóptero un poco de arena de esta para cernirla allá abajo?”

Dios mediante, continuaré en una próxima entrega……

domingo, 4 de mayo de 2014


QUE LE PASA SEÑOR ALCALDE ???
La Urbanización Las Mercedes es una de las más bonitas de la Gran Caracas. Es constantemente visitada por muchos turistas, los caraqueños, los que vienen del interior de nuestro querido País y los pocos extranjeros que aun nos visitan de otros confines a conocer a la Sultana del Ávila; llegan aquí para recorrer los diferentes locales comerciales;  asistir a actividades Culturales que se realizan en la Plaza Alfredo Sadel (proyecto del Arquitecto y Profesor de la Universidad Central de Venezuela Jimmy Alcock.), y en las diversas Galerías de Arte; alojarse en algunos de los lujosos hoteles; a disfrutar de un excelente plato de comida en los múltiples y exquisitos restaurantes; y porque no, hasta echar un pié en cualquiera de las discotecas y bares que allí existen. Su calle principal y más conocida es la  Avenida Principal de Las Mercedes.
Pertenece esa Urbanización al Municipio Baruta del Estado Miranda, del cual es Alcalde  el Doctor GERADO BLYDE, desde el primero de  diciembre del año 2.008.
Pero, a lo que quiero referirme, es al desastre de las calles y avenidas alternas o secundarias de esta Urbanización, que igualmente son altamente transitadas a diario. Podría tomar, cualquiera de ellas, la Calle París,  la Londres, la Orinoco, etc.; pero como  ejemplo tomaré la Madrid.
La  Calle Madrid presenta, entre otras cosas, las siguientes características:
-      Carece de desagües para las aguas de lluvia, o los que tiene están tapados, (las aguas de lluvia y negras corren diariamente por el medio de la calle);
-      Los malos olores son insoportables, producto, entre otras cosas, de que algunos locales comerciales lanzan aguas servidas diariamente a la calle.
-      El pavimento de la vía está muy deteriorado, hay huecos de considerables tamaños;
-      Las aceras están dañadas, en el mejor de los casos, porque en su mayoría  no existen.
-      Etcétera.

Señor Alcalde sabemos de su voluntad y capacidad de trabajo, de todo lo que ha hecho por este extenso Municipio; pero respecto a esta urbanización se observa un gran y evidente descuido.  Tenga en cuenta, que esta pequeña Urbanización, siempre ha sido emblemática para la Gran Caracas y para todos los venezolanos. Conviértala en una “Tacita de Oro”, nosotros se lo agradeceremos y estoy seguro usted será recordado de por vida como un excelente gerente de la cuestión pública.

EL VALLENATO:

Anoche, 03 de Mayo del 2.014, me deleité viendo la transmisión que hacía el canal de televisión colombiana RCN, desde el hermoso Parque de la Leyenda Vallenata “Consuelo Araújo Noguera”, ubicado al Norte de la Ciudad de Valledupar capital del vecino Departamento del Cesar de la hermana República de Colombia, del “47 Festival de la Leyenda Vallenata”, realizado en esta ocasión en honor al desparecido  compositor y cantante Diomedes Díaz Maestre, el “Cacique de La Junta”; uno de los más grandes exponentes de este género musical. Era la culminación de cinco días intensos de contienda donde los músicos y cantantes se reúnen, frente a un multitudinario publico de diferentes partes de ese país y de otras partes del mundo,  para dar el todo por obtener la famosa presea que otorga la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata.

Competían los finalistas y de allí salió el nuevo Rey Vallenato: el acordeonero Gustavo Osorio Picón, quien hizo gala de su maestría al interpretar impecablemente los siguientes aires del vallenato:
- “Buena mujer”, Merengue;
- “Mi mortificación”, Paseo;
- “Bendición de Dios”, Puya; y
- “La Carta”, Son.

Todo esto me trajo gratos recuerdos de mis andanzas por esas zonas cuando tuve el honor de fundar y Comandar el Grupo de Caballería Motorizado “Francisco Esteban Gómez”, (Años 1988 – 1990), en Paraguaipoa, Estado Zulia; y al interés que puse por entender su gente, su medio ambiente, su folclor; en fin por compenetrarme e identificarme con toda esa de la  frontera de nuestra querida Venezuela con la República de Colombia, en la zona de la Guajira.

A continuación les dejo un pequeño trabajo que hice sobre el particular en el Año 2003

CULTURA VALLENATA

“El  Valle de Upar se encuentra ubicada en el intermedio entre la Serranía de  los Motilones y la parte Sur de la  de Santa Marta, y  entre Valle Dupar y el Río Magdalena”
....  porque fue “tierra Chimila” la nación del cacique Upar.
.... el resto del territorio, todo era “tierra de Chimilas”; nación tan numerosa que la propia palabra Chimila  significa muchedumbre.
....  con la cuna de lo  vallenato, pues este nombre se daba a la música y demás tradiciones originarias de la zona que se extiende desde el Río Magdalena, “hasta bien cerca de Río Hacha”.

El 06 de Enero del 1.550, se fundó la primera ciudad de Tierra Adentro y se dio por nombre el de “CIUDAD DE LOS SANTOS REYES DEL VALLE DE UPAR”, hoy Valledupar (Fundador Capitán FRANCISCO SALGUERO)

Los antiguos documentos registran a los nativos de la Ciudad de los Santos Reyes del Valle de Upar como su gentilicio: VLADUPARENSE

Ahora, del Valle de Upar provino el VALLENATO, lo que significa que todo lo nacido en este valle es vallenato.
La primera vez que en la historia aparece el término vallenato data de 1.531, dos décadas antes de la fundación de la ciudad de Valledupar, por el cronista JUAN de CASTELLANOS,  al referirse a un indiecito Chimila bautizado como FRANCISCO HEREDIA. Este había sido tomado en 1.527 en el Valle de Upar y llevado a Santa Marta por PEDRO HEREDIA;   el indígena fue educado y posteriormente se la conoce como  “FRANCISQUILLO EL VALLENATO”, célebre por haber organizado una resistencia contra la conquista. Preparó la venganza de la muerte del Cacique Upar, y perpetró la muerte de AMBROSIO ALFINGER.

También FRANCISQUILLO, entre otras hazañas que se cuentan de su vida, persuadió a todos los indios del Valle de Upar para que brindaran comida al español antes de los combates, pues consideraba una vileza enfrentar a un enemigo hambriento. Esta orden se cumplió en innumerables veces.

LA LEYENDA VALLENATA:

Esta, es la leyenda símbolo del folclor  vallenato, parte de un hecho real, histórico; acontecido en tiempos de la colonia y originado en los actos de resistencia que contra esta protagonizaron los indios TUPES y  CHIMILAS sobre la ciudad de Valledupar y sus gobiernos españoles. Se cree que sucedieron en el año de 1.576, otros historiadores señalan que fue en los años 1.586 – 87; pero de acuerdo con el escribano SANCHO CAMARGO deja constancia que los hechos sucedieron el 19 de Diciembre de 1.581.

Los detalles: al Cacique de los TUPES,  COROPOMEYMA se le informa que su hermana de sangre, la india FRANCISCA había sido sometida a vejámenes por parte del ama de casa donde trabajaba en la ciudad de Los Reyes, señora esta que era esposa de ANTONIO  DE PEREIRA y teniendo como único motivo los celos que en ella despertara la hermosura de la india, le propinó azotes y le cortó el cabello. El Cacique solicitó ayuda militar al Chimila,  CURUNAYMA; y después de tener la aceptación del Cacique Principal BLANCO, marcharon hacia Valledupar. Inicialmente este Ejército TUPE-CHIMILA atacan el Hato de Uniaymo, dando muerte a varias personas españolas; al día siguiente (28 de Abril), marcharon hacia la ciudad de Los Reyes, donde prenden fuego al Convento y ocasionaron varios muertos. Después de esto huyen hacia su región, situada entre la cordillera de los Andes y el Río Cesar; fueron perseguidos por un improvisado ejército español que al penetrar a la sabanas de SICARARE, a orillas del  río  de este nombre (entre los actuales Codazzi y Casacará), se lanzan sedientos sobre una laguna que previamente había sido envenenada por los indios con barbasco.  El barbasco no es mortal para el hombre, pero si causa un severo efecto tóxico; los soldados se intoxicaron, al transcurrir algunas horas y llegar los indios, les fue posible defenderse.

La soldadesca española creyó ver en este hecho la aparición de la Virgen del Rosario, que luego los resucitó para matar a los indios y capturar muchos más. Para este personal lo que aconteció fue un milagro de la Virgen y poco después se institucionalizó este drama en varias poblaciones de los territorios TUPE y CHIMILA.

LEYENDA DE FRANCISCO EL HOMBRE

FRANCISCO MOSCOTE GUERRA, nació en 1.850 y murió en 1.953. Uno de los primeros acordeoneros, terminó convertido en un hermosa leyenda.

Narra la leyenda que una noche al regresar FRANCISCO, después de un parranda de varios días y al ir en marcha hacia su pueblo, para distraerse en la soledad de la noche, abrió el acordeón y, sobre su burro, como era usual en esa época, empezó a interpretar sus melodías; de pronto, al terminar una pieza, surgió de inmediato el repertorio de otro acordeonero que desafiante trataba de superarlo; de inmediato FRANCISCO marcho hacia él hasta tenerlo a la vista; su competidor, para sorpresa, era Satanás, quien al instante se sentó sobre las raíces de un gran árbol, abrió su acordeón, y con las notas que le brotaban hizo apagar la luna y todas las estrellas. El mundo se sumergió en una  oscuridad tal, que sólo los ojos de Satanás resplandecían como tizones. Sus notas eran las de un gran maestro; algunos dicen que ahí nació, de la inspiración del demonio, el cantar del amor-amor..

FRANCISCO, dueño  de sus virtudes y poseído de gran fe, lejos de acobardarse con la abrasadora oscuridad, abrió su acordeón y extrajo una hermosa  melodía que su magia devolvió la luz a la luna t a las estrellas, inflingiendo temor al demonio. Después clamó a Dios y entonó el Credo con su gran voz de cantador taumaturgo, el demonio exhaló un terrible alarido y con su acordeón a rastras irrumpió con gran bullicio hacia las montañas en donde se perdió para siempre.

Con este hecho, cuentan los ancianos, FRANCISCO derrotó la era del mal y erigió a la música vallenata en símbolo de la nueva vida. Con la huida de Satanás se acabaron en esta región la BUBA, la FIEBRE AMARILLA, las NIGUAS,  y los indios QUE FLECHABAN A LOS VIAJEROS, COMO MALES QUE ANTES CAUSABAN DOLOR Y ESPANTO. Entonces, Dentro de la música vallenata, por cada uno de aquellos cuatro males, surgió un aire musical; fue así como nacieron: LA PUYA, EL MERENGUE, EL SON y EL PASEO.

ÉPOCAS Y SUS PERSONAJES EN LA MUSICA VALLENATA

A.-    PRIMERA GENERACIÓN:

Época de LA PUYA (Nacidos entre 1.840 y 1.890)
01.-   José León CARRILLO MINDIOLA  (Antaquez)
02.-   Abraham MAESTRE (La Junta, vivió en Antaquez)
03.-   Francisco MOSCOTE GUERRA
04.-   Sebastián GUERRA
05.-   Hernando RIVERO (Nandito el Cubano, nació en Cuba, se crió en Riohacha)
06.-   Fortunato PEÑERANDA (Fruto)
07.-   Juan SOLANO
08.-   Luis PITRE (Fonseca, 1.868 – 09ABR48)
09.-   Rosendo ROMERO VILLARREAL  (Becerril)
10.-   Pedro Nolasco MARTINEZ MUÑOZ ( El Paso, 1.881 – 1.969)
11.-   Efraín HERNÁNDEZ
12.-   Fortunato FERNÁNDEZ
13.-   Manuel MEDINA MOSCOTE
14.-   Ángel PASO
15.-   Andrés MONTUFAR
16.-   Juan GRANADOS  (El gallo de Camperucho) y Silvestre HERRERA (Silvestrico)
17.-   Santander MARTINEZ
18,.   José Antonio SERNA (El Paso, 1.874 – 1.966)

B.-     SEGUNDA GENERACIÓN:

Época de EL MERENGUE  (Nacidos entre 1.890 y 1.920)
01.-   Francisco SARMIENTO PERALTA (Chico Sarmiento, La Junta)
02.-   Octavio MENDOZA El Paso )
03.-   Víctor SILVA (El Paso, 07ABR06 – 30OCT70 )
04.-   Eusebio AYALA DURAN (Valencia, 07JUL1898)
05.-   Francisco Irenio BOLAÑOS MARSHALL (Chico Bolaños, El Molino 02JUL03 )
06.-   Emiliano ZULETA BAQUERO ( La Jagua del Pedregal, 12ENE12)
07.-   Juan MUÑOZ MEJIA (San Diego, 24JUN11 –  13DIC87)
08.-   Germán SERNA DAZA (El Paso, 18MAY14 )
09.-   Francisco RADA BATISTA (Pancho Rada)
10.-   Juan POLO  “VALENCIA” (Juancho Polo)
11.-   Lorenzo MORALES HERRERA (Moralito, Guatoche 1.914)
12.-   Tobías Enrique PUMAREJO (Valledupar, 08AGO08)
13.-   Rafael ESCALONA MARTINEZ

C.-    TERCERA GENERACIÓN:

Época de EL PASEO (Nacidos entre 1.920 y 1.950)
01.-   Alejandro DURAN DIAZ (El Paso, 09ABR19 – 15NOV89 )
02.-   Luis Enrique MARTINEZ
03.-   Samuel  MARTINEZ
04.-   Naferito DURAN
05.-   Calixto OCHOA
06.-   Colacho MENDOZA
07.-   Miguel LOPEZ
08.-   Andrés LANDERO
09.-   Alfredo  GUTIERREZ
10.-   Emilianito ZULETA
11.-   Orángel MAESTRE
12.-   Israel ROMERO

D.-    CUARTA GENERACIÓN:
Época de cantantes y compositores: PONCHO ZULETA, JORGE OÑATE, REFAEL OROZCO, DIOMEDES DIAZ, SILVIO BRITO, BETO ZABALETA.

TRIFONIA VALLENATA

Caja, Guacharaca y el Acordeón

ESCUELAS O ZONAS DE INFLUENCIA DE LA MUSICA VALLENATA

En 1.973 la escritora CONSUELO ARAÚJO NOGUERA ( f ), “La Cacica”, como cariñosamente se le llamó, planteó por primera vez la hipótesis de las diferentes escuelas constitutivas del vallenato; su esquema geográfico – cultural, dividió este folclor en tres secciones:
-        “VALLENATO-VALLENATO”,  que comprende desde Fonseca y el centro dela Guajira hasta Becerril;
-        “VALLENATO BAJERO”, que va desde El Paso, hasta la zona del Río Magdalena (Cesar y Magdalena), y;
-        “VALLENATO SABANERO”,  en las sabanas del viejo Bolívar.

Tomando en cuenta la situación geográfica, el factor étnico y el factor musical, además la incorporación del acordeón a cada zona, lo hizo sobre bases musicales diferentes que se unificaron en cuatro aires que representan este folclor musical; y en consecuencia se dividieron en cuatro sectores o zonas de influencia sobre los cuales se gestaron las respectivas escuelas:
1.-    ZONA CENTRAL, epicentro, Valledupar;
2.-    ZONA NEGROIDE, epicentro, El Paso;
3.-    ZONA RIBANA, epicentro, Fonseca;
4.-    ZONA RIBEREÑA, epicentro, Plato

ORIGEN DE LOS AIRES VALLENATOS

El actual folclor vallenato tuvo su origen en el mismo momento de la fusión triétnico /antes de finalizar la primera mitad del siglo XVI ), y cuando se amalgamaron el canto español, con el canto y los instrumentos musicales de negros y aborígenes.

Los  aires vallenatos en orden cronológico  son: La Puya, El Merengue, El Son  y  El Paseo.

LA PUYA: Es absolutamente negroide, es el aire más antiguo, interpretado  por gaitas aborígenes, que nunca tuvo canto. Consistía en una imitación hecha por el carricero, en ritmo rápido, del canto de algún o algunos pájaros, y que se bailaba muy bonito en hileras, llevando cada persona las dos manos abiertas y paralelas a la altura del pecho, con los dedos apuntando hacia delante y simulando que se puyaba repetidamente a quien danzaba adelante siguiendo el ritmo de la ejecución.

EL MERENGUE: La palabra merengue, en todo el territorio de la antigua gobernación de Santa marta, se remonta a la época de la Colonia y proviene del vocablo musarengue, nombre de una de las culturas africanas que, traída desde las Costas de Guinea llegó a la Costa Atlántica colombiana en mayor número teniendo como característica la de ser altamente musical. De la descripción “cantos de los musarengues”, se llegó al merengue para designar el género musical de mayor diseminación y popularidad en cada una de las subregiones del Valle de Upar. Posiblemente las frases evolutivas  del vocablo africano original hayan sido las siguientes: musarengue – murengue – merengue.

Los Doctores ABADÍA MORALES y OCAMPO LOPEZ afirman al unísono con el Diccionario de la Real Academia, en cuyo concepto sin duda se basaron, que la palabra merengue proviene del francés MERINGUE, vocablo este último utilizado para designar un dulce hecho con clara de huevo, batida hasta incrementar la densidad de la espuma resultante, y azúcar, y luego puesto al horno. Este vocablo es una palabra homónima con el merengue traída por los africanos.

Los cantares negroides de los musarengues recibieron el influjo de la música Chimila y el apoyo en la organología de esta misma cultura aborigen, particularmente constituida por flautas, tambor bimembranófono e idiófono de fricción; llegando a ser, de esta manera, el merengue en todo el Valle de Upar. Consta de una organología constituida por tambores cónicos negroides, tambor bimembranófono Chimila y carrizo o flauta aborigen; enriquecido por unos cantares de origen notoriamente negroide pero de indiscutible carácter triétnico.

Muchos dicen que el merengue es un intermedio entre la danza suave y halagüeña y la cumbia; concebido principalmente para narrar, para brindar un mensaje; y al decir de los musicólogos es de los cuatro aires “El más completo musicalmente”.

EL SON: La palabra SON proviene del latín SONUS, que quiere decir “sonido agradable producido con arte”.  En la ejecución de este aire es la prominente utilización del bajo del acordeón en su interpretación, tanto que puede ser más notorio que la melodía emitida por el teclado.

 Como El Paseo, los sones son una especie de crónica en donde la singular narrativa del cantador vallenato deja plasmados los aconteceres de su existencia; particularmente en esta especie se representa dramas nostálgicos que han constituido parte importante en la vida de los autores.

EL PASEO:   Es el más nuevo de los aires, no llega a los cincuenta años de haberse popularizado.  PASEO  es otro vocablo ligado a cuestiones musicales y dancísticos, desde siempre en el mundo de habla hispana. Se define como “figuras de ciertos bailes”, en varios diccionarios; esto equivale a “bailar paseado”.  El actual PASEO está constituido por la unificación de un grupo de las principales especies del canto narrativo que desde tiempos remotos fueron símbolo de la cultura vallenata; todos los componentes musicales, literarios y temáticos del actual PASEO conforman la suma de las especies originales unidas, por virtud de la música, en un mismo compás.  Se trata del amor-amor, los cantares de pilón, cantos de tambora y cantos de gaitas.

En la lengua española la palabra PASEO proviene del verbo pasear, que significa “andar a píe, en coche, a caballo, etc.; por diversión o por hacer ejercicio saludable!”.  Pero PASEO propiamente dicho, que es la acción de pasear, tiene entre sus significados, según Larousse, el de “figura de ciertos bailes”, lo que es igual a “andar al ritmo de la música”.

FESTIVAL VALLENATO

A principios del año 1.968, un pequeño grupo de personas ilustres de Valledupar integrado por el Doctor  ALFONSO LOPEZ MICHELSEN, la escritora CONSUELO ARAÚJO NOGUERA, la Señora MYRIAM PUPO de  LACOUTURE y el conocido personaje ANDRES BECERRA MORON; concibieron inicialmente la idea de institucionalizar  la tradicional Leyenda Vallenata que, desde los tiempos de la Colonia, se dramatizaban en las calles de Valledupar, fue así como en el curso de los preparativos se resolvió elevar tal evento a la categoría de festival, incrementándolo con una competencia entre acordeoneros, también tradicional en todas las fiestas de la región.  De esta manera, en 1.968, a partir del 27 de Abril, se realizó el Primer Festival de la Leyenda Vallenata, que tuvo como sede la casa de la familia ARAÚJO. El Primer Rey del Festival Vallenato fue: ALEJANDRO DURAN DIAZ

FIESTAS PATRONALES DE LOS PUEBLOS VALLENATOS

Valledupar...............Virgen del Rosario o el Santo Ecce Homo
Fonseca....................San Agustín
El Paso.....................San Marcos
La Paz......................San Francisco
Atanquez..................San Isidro
Becerril.....................La Candelaria

INFORMACIÓN OBTENIDA DE:“Cultura Vallenata: Origen, teoría y pruebas”, de Tomás Darlo Gutiérrez Hinojosa

TRABAJO EFECTUADO POR:   MILTON RAMON ABREU ARISMENDI
                                              

                                                                                                                     FEBRERO 2.003

domingo, 27 de abril de 2014

MI TRASLADO A LUEPA, ESTADO BOLÍVAR EN EL AÑO 1.983:

Con el último año del  Grado de Capitán del Ejército llegué a sentar plaza en el Batallón Caracas, Unidad Táctica Élite de las Fuerzas Armadas Nacionales, que tenía a su cargo la Seguridad  del Ministro de la Defensa y el Alto Mando Militar.  Comenzaba   Agosto del 1.981, cuando fui  nombrado Oficial Jefe de la Sección de Administración y Logística  (S-4), del  Batallón. Esta Unidad  aun tenía su Comando en el Cuartel que sirvió de sede al Ministerio de la Defensa desde el 26 de Marzo de 1.950, en La Planicie de Cajigal,  hoy Parroquia 23 de Enero de la ciudad de Caracas. Ya desde el 15 de Mayo de 1981, el Ministerio de la Defensa había iniciado su proceso de mudanza a una  nueva, moderna y hermosa sede, diseñada por los Arquitectos Julián Ferris y Carlos Pons, ahora ubicada en el Fuerte Tiuna, El Valle, Caracas.

El Batallón Caracas para ese entonces, estaba comandado por el Teniente Coronel (Ej.) José de los Santos Azuaje Albarrán, excelente Oficial del Ejército venezolano, leal, trabajador, honesto, sereno  y mejor compañero de trabajo. El cuadro de Oficiales que lo integraban, excelentes compañeros e insignes trabajadores, pertenecían a las cuatro Fuerzas. La Unidad dependía directamente del Ministro de la Defensa, General de División (Ej.) Bernardo Alfonso Leal Puchi y Operacionalmente del Comandante de la Guarnición del Distrito Federal y Estado Miranda, el General de Brigada (Ej.) Efraín Vegas Echezuría.

A finales del mes de Marzo del 83,  el Comando del Batallón, recibe un Radiograma Urgente, del Jefe del Estado Mayor Conjunto del Ministerio de la Defensa, donde se ordenaba mi traslado al Ejército (mi Fuerza), y específicamente  al Batallón de Infantería de Selva General de División “Mariano Montilla”, con sede en Luepa, Estado Bolívar, “en la Gran Sabana”, como Oficial Jefe de Operaciones (S – 3) de esta Unidad Selvática.

Reflexionando, dije entre mi: “…Tremendo batazo que me dieron, no soy Oficial de Infantería; mi Arma es la Caballería y para rematar,  me estaba asignando este cargo alguien que no era el indicado”.  Al parecer, según averigüé posteriormente, “…se esperaba que allí en la soledad de la selva,  tendría oportunidad de pensar y recapacitar sobre el supuesto MAL PASO que estaba dando…” En realidad todo se debió simplemente a que estaba en proceso de divorcio.

Así pues, que entregué el cargo, vendí mi carro  y me compré una camioneta 4 x 4, usada marca Wagoneer. Monté todos mis peroles allí e inicié muy temprano la aventura que significaba dos días de camino por carretera, para llegar a mi nuevo destino. Me acuerdo que le dije a uno de los soldados mecánicos del Batallón, que chequeara el aire de los cauchos de mi nueva camioneta. Me fui por la ruta del Llano, era la vía que conocía, la había hecho varias veces hasta Puerto Ordaz para visitar a mi hermana María Lourdes y mi cuñado Rafael. Pasados unos 30 Kmts. de la ciudad de Calabozo, se  reventó el caucho trasero izquierdo. Como pude saqué el gato y levanté la camioneta, bajé el caucho que se había dañado; al sacar el  de repuesto me di cuenta que  estaba sin aire. Pensé:“… estaría riéndose de mí el soldado cauchero”. Acto seguido el gato se dobló y la camioneta se fue de lado porque no aguantó el peso.

De inmediato hice una “Vuelta al horizonte” y observé que a unos 300 metros  un rancho; caminé bajo un sol inclemente hacia el mismo, llamé insistentemente y nadie contestaba por lo cual entré y   vi a una persona mayor que estaba acostado en una hamaca con un periódico en la mano, y para colmo de males era medio sordo!!!, como pude le expliqué lo ocurrido y le pedí el favor  para que se quedara cuidando mi camioneta cargada mientras yo reparaba el caucho en Calabozo; que yo le pagaba y el hijo D. P me respondió: “No tengo tiempo para eso, estoy leyendo el periódico”. Entonces regresé hasta la camioneta.

Pasaba el tiempo y nada, regresé e Insistí nuevamente al hombre del rancho quien finalmente accedió. Luego tuve la buena suerte de que pasó un carro con placas de Caracas,  se detuvo y me llevó hasta la estación de Servicio a la salida de Calabozo, donde reparé el caucho y me regresó nuevamente; me ayudó a  enderezar la camioneta, a montar el caucho y luego se marchó y no quiso cobrarme nada; de verdad era un tipo muy raro porque no parecía ni siquiera conocer la zona; bueno lo que me quedó decir fue   Gracias a Dios y continué mi viaje. (Ah, por cierto que cuando regresé de reparar el caucho “el hombre del rancho”, no estaba, se había ido y la camioneta estaba sola). Por cada pueblo que pasaba preguntaba si vendían cauchos y nada... Lo que si noté y me llamaba la atención, era que la gasolina se acababa muy rápido; así llegué, de bomba en bomba, en la tarde  a la casa mi hermana María Lourdes en Puerto Ordaz.

En la mañana, cuando continuaría a Luepa, el colmo!!!: con la doblada del gato el día anterior, se había roto el tanque de la gasolina. Lo mandé a reparar para  proseguir con mi viaje. Así continué mi  camino al día siguiente muy temprano; era la primera vez que iría por esos lares; la parte que se me hizo más tediosa e  interminable fue ese largo trecho entre  El Dorado y el Kilómetro 88 en el caserío Las Claritas, ya eran  las dos de la tarde. Allí llené de combustible la camioneta, y le pregunté al bombero si esa era la vía para Luepa y  me contestó en portuñol: “e o nose, io soy brasilero”. El mapa vial que llevaba, indicaba a  esta altura, que  la carretera se dividía en dos ramales, pero en realidad había una sola vía, así que continué por esa.

Seguí y rápidamente llegué a la  Piedra de La Virgen, una inmensa   mole de piedra de unos 80 metros de altura; dicen que el nombre con que la conocen es debido a que se ve la silueta de una virgen; pero en  realidad es que cuando estaban haciendo las demoliciones para construir esta carretera, fue imposible dinamitarla por su resistencia y se dijo que era una roca Madre o Virgen. Debo resaltar que hasta allí llegaba la  carretera  asfaltada y se iniciaba el Parque Nacional Canaima.

A partir de este sitio,  comencé la subida por una carretera o mejor dicho un camino de tierra  con demasiadas piedras que estaba en total deterioro,   por consiguiente el avance era muy  lento. Por mi mente pasaba de todo: desde un  posible ataque de indígenas; ser asaltado; accidentarme nuevamente y hasta haber tomado la  vía equivocada ya que no había ningún tipo de señalización; igualmente pensé en la injusticia que mis superiores estaban cometiendo conmigo, etc. A dos horas de camino, ¡Aleluya!!!, vi un pequeño rancho con un letrero que decía: “Se Vende Café”, y una camión estacionado a un lado. Me detuve, entré y pedí un café. Mi pregunta obligada: ¿Esta es la vía hacia Luepa? El conductor del camión era un señor blanco, alto, con apariencia de extranjero (después me enteré que era español); de inmediato me preguntó: Usted es el Mayor Abreu? Usted va en reemplazo de Peña Pineda? Me vino el alma al cuerpo!!!, le dije: si en efecto soy yo. Y él me respondió: yo soy de Cumaná;  le compro y le transporto la comida al Batallón., y voy para allá. Esta es la mitad del camino, le faltan dos horas para llegar. Bueno mi alegría fue indescriptible, al fin algo bueno!!!.

Después de recorrer casi una pared que comienza en la Piedra de la Virgen,  a cero metros de altitud,   llegué al Monumento al Soldado Pionero, es una plazoleta que se hizo para tributar al personal de las Fuerzas Armadas, Oficiales y Soldados del Arma de Ingeniería que trabajaron fuertemente a finales de los años 60, para hacer la carretera que comunica por vía terrestre hasta Santa Elena de Uairén. Este monumento está frente a otra mole como lo es la Sierra de Lema. Allí a unos 1.800 metros sobre el nivel del mar, se abre la inmensa sabana de una espectacular e incomparable belleza, además  con un magnifico clima. Esta era  “La Gran Sabana”, uno de los parques naturales más hermosos que tiene Venezuela.
Exactamente a las dos horas de haberme tomado ese café que me supo a gloria, por fin estaba entrando por la Alcabala del Batallón. Había llegado a mi nueva casa. “Ni el cansancio ni la muerte detendrán el cumplimiento de nuestra misión”, fue lo primero que vi y se me grabó en la mente; era el lema del  Batallón de Infantería de Selva “Mariano Montilla”,  Unidad Táctica  orgánica de  la 51 Brigada de Infantería de Selva, Unidad Superior que tenía su puesto de mando en la población de Upata y su Comandante era el General de Brigada (Ej) Juan José Bastardo Velásquez.


En mis funciones como Oficial S-1 del Batallón

Así llegué a las seis de la tarde y para rematar, el recibimiento que me dieron fue tan  frio como el clima que estaba haciendo; resultó mucho más cálido el del gallego, el del camión que encontré en el camino. Pasé al casino de Oficiales y pedí al cantinero una cerveza, respondiéndome que si había pedido permiso al 2do. Comandante para tomarme esa cerveza lo cual no entendí y le dije: déjalo así. Entonces pensé: Coñ… donde llegué yo? Qué pasa aquí?

Ya en el Batallón pasé los tres primeros días como un turista,  sin hacer nada y nadie me decía nada. No  había visto todavía al Comandante, no lo conocía, porque ni siquiera salía de su casa. Me pude dar cuenta  que la Unidad tenía dos Mayores y conmigo serían tres, a este tipo de Unidad por organización le salían solo dos. El 2do. Comandante era el Mayor (Ej) Luis Alfonso Urdaneta Barreto  y el Oficial de Operaciones era el Mayor (Ej) Eliseo Peña Pineda, ambos de la gloriosa Infantería,  quienes me llevaban dos y un año de antigüedad respectivamente.

Al cuarto día de estar en Luepa, en horas de la tarde me dirigí a la casa del Comandante, toqué y a través de la tela metálica de una de las ventanas me respondió él; me presenté y le dije, entre otras cosas,  que había sido nombrado como Oficial S – 3 (Operaciones); le expliqué que yo no era Infante y que además Peña P. era más antiguo que yo (normalmente en una Unidad el S – 3 es el Oficial más antiguo, después del 2do. Comandante). Que mi nombramiento para esa Unidad era como castigo y que en lo que yo pudiera iba a buscar el cambio. Entonces le pedí me autorizara recibir  el S – 1 (Jefe de Personal), que lo tenía accidentalmente un Sargento 2do. El Comandante aceptó mi propuesta y comencé a trabajar. Tuve la impresión por su actitud, que el Comandante pensó que  me habían mandado a esa Unidad a investigarlo…

Días más tarde lo cambiaron y nombraron como Comandante el Teniente Coronel (Ej) Pedro Nicolás Valencia Vivas; con él esta Unidad dio un cambio de 180 grados; se transformó en todos los sentidos. Aparte de incrementar la operatividad también se hizo lo mismo en las relaciones Públicas y Humanas. Desde que llegué pensé que esa debería ser una Unidad que aparte de prestar la debida vigilancia y seguridad de esa zona fronteriza, también ser uno de los bastiones más importantes en todo lo referente al Turismo nacional e internacional. Además de establecer  las mejores relaciones con la  importante  comunidad indígena de la zona: la etnia Pemón.  Tiempo después recibimos la visita de la Inspectoría General del Ejército,  pasaron  revista arrojando una calificación: Excelente. Por cierto me quedó la gran satisfacción   de haber resultado como  “la mejor Sección de Personal de todas las unidades del Ejército”. Pasamos a ser la Unidad Modelo de la Brigada, en fin la Unidad había cambiado y eso particularmente me satisfacía y me llenaba el orgullo de soldado, aunque por dentro seguía pensando que este  no podía ser mi destino.


En esta Unidad se hacía vida de campaña, el régimen era: 45 días de trabajo en la Unidad por una semana de permiso. La luz  para las instalaciones provenía de una planta eléctrica, por lo tanto era racionada a algunas horas durante la noche; en la zona no llegaba  señal de televisión y la comunicación con el resto del país era a través de los radios militares. Se disponía de una Shelter de Comunicaciones; allí con la “anuencia” del Jefe del Centro de Comunicaciones, el radio se pasaba a la frecuencia  de la Fuerza Aérea y específicamente a su Comandancia General (en la Carlota - Caracas), y mediante un relevo telefónico (phone patch), se podían hacer llamadas a los familiares. Esto no era del todo permitido, pero lo hacíamos. Se constituyó un excelente equipo de trabajo. Fueron muchas las experiencias vividas, muchos conocimientos  adquiridos; en fin era otro sistema de vida y rodeado de un ambiente natural único en nuestro país. Con un toque muy especial, pues  nuestros  únicos vecinos eran los indígenas de la etnia Pemón; además de los misioneros  católicos que hacían vida con los indígenas.

Los Pemones, son los habitantes de la Gran Sabana; estos indígenas se caracterizan por recibir al visitante con alegría y simpatía; cultura trabajadora con gran sentido conservacionista de su tierra y el agua,  y en general de todo el ambiente que los rodea; se calculaba en unos 30.000 sus integrantes, con un idioma común el pemón, en su lengua la palabra pemón traduce: persona o gente. Su distribución a lo largo de La Gran Sabana es mediante  grupos con características propias:
Los Taurepán, estos habitan en las inmediaciones de nuestra frontera  con el Brasil, hablan, la mayoría de ellos, además de el pemón, el español y el portuñol.
Los Arekuna, ubicados hacia el Noroeste del Roraima en el valle de Kavanayen, muchos de ellos hablan el inglés por su cercanía con la República Guyanesa; y los
Kamarakoto en el Oeste del río Karuay, Caroní y la Paragua; en las inmediaciones del valle de Kamarata.


jueves, 28 de junio de 2012


SEÑOR PRESIDENTE, HUGO CHAVEZ FRIAS, UNA RECOMENDACIÓN PARA USTED:

Anoche, 27 de Junio del 2.012,  acompañé a unos familiares al Hospital “Domingo Luciani”, mejor conocido como el Hospital del Llanito; ubicado al Este de esta Gran Caracas. Debo haber llegado a eso de las ocho de la noche y permanecí estoico, en la parte de afuera de la Emergencia de ese Centro Asistencial, hasta la media noche.

Digo, sin temor a equivocarme, que mi comportamiento fue estoico; ya que estuvo totalmente apegado a la definición de la palabra: “Que demuestra fortaleza y domino sobre si mismo, especialmente ante las desgracias y dificultades”.  Si, hay que tener todo lo que allí está descrito, para soportar lo que se observa en la entrada de la Emergencia de uno de los principales centros hospitalarios de la cuidad capital.

La seguridad: está conformada (lo que vi afuera), por: dos individuos vestidos de verde (Uniforme de campaña), con una gorra verde que dice DIBISE, no creo que sean efectivos de la Guardia Nacional; pues su presencia y comportamiento está muy lejos de lo que es la formación militar. Un funcionario de la Policía Nacional y unos diez (10) individuos (entre hombres y mujeres), de seguridad del hospital, que no hay que ser un erudito para saber que no están preparados para asumir esta función, porque igual todo es un caos: ellos jugándose entre si, detrás de las muchachas que se encuentran en el sitio,  las ambulancias  llegan y se consiguen los vehículos de los amigos de la gente de seguridad atravesados, la gente deambulando en el sector donde deben llegar las ambulancias, motorizados que llegan a hacer sus demostraciones como conductores de motos, etc. La única buena labor que ejecutan es solicitar a la familia de algún paciente y lo hacen gritando a todo pulmón: “familiar de fulano de tallll…”
En el sitio hay dos espacios techados muy mal presentados, mal olientes y sucios (asquerosos); con bancos para que la familia espere sentada; en medio de perros callejeros,  la noticia del enfermo; sólo dejan pasar al interior de la Emergencia, a un familiar por paciente. Observé a más de cien personas, pueblo venezolano, allí; (familia de los pacientes), por supuesto no caben en los fulanos bancos;  muchas personas paradas, y otras durmiendo sobre estos bancos de cemento. Hay dos baños  muy pequeños para toda ese multitud, (uno para damas y otro para caballeros), su presentación es pésima; y por supuesto la gente hace sus necesidades en las inmediaciones de esta área de espera. Además de todo esto, vi un grupito de borrachitos, al parecer conviven allí, tomando licor y cantando como si eso fuera una fiesta.
Señor Presidente de la República, le recomiendo haga lo que usted decía antes, al principio de su Gobierno: póngase una peluca para que no lo reconozcan y se va sin escoltas, en horas de la noche, en el Volkswagen que le regalaron, para que observe la miseria humana que tenemos que vivir los venezolanos que no tenemos recursos, en un país petrolero y “rico” como  el nuestro. El pueblo está pasando trabajo, miseria, necesidades y está siendo maltratado. No está mandando el pueblo. No hay razón para que nosotros, los venezolanos estemos en estas condiciones. 

domingo, 17 de junio de 2012


EL PUEBLO GUAJIRO Y SU CULTURA, Parte 3

Ahora me voy a referir a la exhumación, el segundo velorio, y  el segundo y definitivo entierro de los restos de los difuntos; acto de gran significación dentro de las manifestaciones de la cultura funeraria del mundo wayúu.

Después del primer entierro,  (la carne del cuerpo se está descomponiendo), y sus parientes vivos se encuentran unidos, comprometidos y con responsabilidad para con el difunto; por esto existe la necesidad de hacer este acto fúnebre para que ambos queden libres y cesen las obligaciones de los deudos.  El acto de exhumar los restos para limpiar los huesos y posteriormente volver a enterrarlos, significa la separación de la carne de los huesos; con lo cual según sus creencias se separa definitivamente el alma del difunto, de su cuerpo,  constituyendo  esta  separación el hecho más importante de la existencia espiritual después de la muerte en la cultura wayúu.

Al pasar un tiempo, (no está establecido,  pueden ser varios años), la familia empieza a prepararse para cumplir con  aquellos parientes que: “Han emprendido un largo viaje para dejar la vida terrenal”. Se reúne la familia más cercana y representativa de los difuntos a ser exhumados, (todos toman parte en la preparación y posterior celebración), y se empieza a organizar este ritual guajiro; se recopilan  los alimentos y las bebidas  que se van a consumir, el alojamiento de la familia y de los invitados, etc.; de manera que este acto cumpla con lo que está especificado en la sociedad wayúu, sus vínculos, las compensaciones y el reposicionamiento de las “jerarquías”, así como el status de su respectivo clan. Igualmente se extienden las invitaciones al resto de la familia que se encuentren distantes, a amigos y a las autoridades que ellos consideren pertinentes.

Llegado el día seleccionado, antes de salir el sol; la familia se va al cementerio de su clan, donde reposan los restos de el o los difuntos que van a ser exhumados. Uno de los familiares a manera voluntaria, normalmente una mujer, asume la terea, riesgosa por demás (por lo de la contaminación), de ser la “exhumadora”, ella debe ser una persona de carácter firme, no debe llorar, ni temblar ante la cara de la muerte, “en caso de presentarse”, etc. Se coloca un tapabocas, guantes y una pañoleta sobre su cara; también le aplican algunos polvos y cremas para su protección.  Para cumplir con este trabajo tendrá una ayudante.

 Los acompañantes derraman licor (chirrinche, ron, whisky, etc.), sobre la tumba (normalmente es construida sobre la tierra), y el cuerpo de la exhumadora; se abre un agujero en la lápida y se saca el ataúd; este se coloca sobre una sabana blanca; se derrama nuevamente licor sobre la exhumadora y se le da a tomar un trago de licor. Se abre el ataúd, se despoja de la ropa que tenga el difunto y se empiezan a limpiar los huesos; el primer hueso a limpiar es el cráneo, seguido por los más largos  y así sucesivamente hasta el último de los huesos. El resto de la familia; algunos lloran, otros comentan el hecho; se reparte café y licor a los asistentes. Una vez que esta osamenta se  encuentra completamente limpia, se coloca en un recipiente (normalmente utilizan tinajas grandes de barro), y es llevada por la exhumadora, acompañada por todos los asistentes, hasta la enramada construida para el velorio y allí la depositan sobre un chinchorro  para proceder a el velorio de los mismos. Lo que sigue, es similar al primer velorio: las mujeres lloran, los hombres se lamentan y se  convierte todo esto en un ambiente de duelo; esto mientras dure el velorio, (pueden ser varios días).

Los invitados, también llamados “veloriantes” comienzan al llegar, son recibidos con un gran agradecimiento; de inmediato comienza una gran actividad: los hombres sacrifican el ganado que se va a consumir. Se consume carne de: chivo, ovejo y res; a los invitados se les reparte café, cigarrillos y mucho, pero mucho licor. Normalmente tienen unos vasos pequeñitos, donde sirven un trago de licor seco y una persona va repartiendo ese trago en forma circular a los visitantes; esa ronda nunca termina. Las mujeres van preparando la carne en todas sus presentaciones desde el punto de vista culinario: frita, asada, guisada, cocida, el friche, etc. Hago mención especial de “el friche”, que es un plato típico, exquisito, del pueblo wayúu; lo preparan con trozos de  carne de chivo o/u ovejo, al cual le agregan las vísceras picadas de forma menuda, le agregan cebolla, pimentón y sal y se sofríe. Algunos lo sofríen con la sangre del animal (mejor todavía). Acompañan esta comida con yuca, plátanos, arroz y bollos de harina de maíz. Igualmente hacen y reparten un  excelente hervido de carne de res. El velorio puede durar uno o varios días; para eso al llegar a la o las enramadas hechas para este acto fúnebre, le asignan un chinchorro donde el invitado descansa o duerme cuando le parezca; la rutina es más o menos la siguiente: se entablan conversaciones entre los invitados; se consume licor, se come, se duerme; se levanta nuevamente y comienza la misma rutina. Al momento de retirarse  del velorio, reparten licor y carne para el camino: El alijuna (hombre blanco), de inmediato pregunta: Y esto ?. La respuesta es clara y sin dudas: “Ley Guajira”.

Una vez que la familia decide enterrar los restos, estos son llevados hasta el cementerio de su clan nuevamente y son enterrados; pero en un lugar diferente a donde fueron sacados y allí reposaran para siempre.

Durante mi permanencia en la guajira como Comandante del Grupo de Caballería Motorizado Francisco Esteban Gómez, asistí a varios velorios. A continuación, me pareció importante transcribirles la reseña  que escribiera en el Diario El Panorama,  el Antropólogo Nemesio Montiel Fernández en su columna semanal “Casachiki”, (Desafortunadamente no tengo la fecha exacta de este evento), con motivo del velorio de los restos de miembros de la familia Palmar Apushana,  a la que asistí por invitación que me hiciera el buen amigo Temístocles Palmar Apushana, mejor conocido  como “el cojito Palmar”, ganadero y dedicado al comercio. Tenía varios barcos y su principal negocio era transportar,  desde Panamá y Aruba hasta Puerto Bolívar (Colombia); parte de la mercancía que se vendía en la población fronteriza de  Maicao (Colombia). Este guajiro utilizaba  para sus desplazamientos y demás trabajos en la guajira una flota de camionetas Toyota Samurái, todas de último modelo. Me dijo una vez: “a esas camionetas no les cambio ni un caucho. Anualmente los chinitos de Cumaná (se refería a los Japoneses de la fabrica de vehículos marca Toyota), vienen a mi casa y me traen diecisiete nuevas todos los años; ellos pasan una semana en mi casa comen chivo, ovejo, toman buen whisky, y luego se llevan estas que tienen un año de trabajo”. Tras una disputa de la gente de su clan con la del otro también amigo Jesús Barroso (hubo varios muertos en ambos clanes), y en donde yo traté de mediar en algo, me dijo algo muy verdadero que se quedó grabado en mi mente: “quédese tranquilo y tenga presente que los amigos de mis enemigos, no son mis amigos”. Aunque allí no la pego del todo, porque  él siguió siendo mi amigo. Este buen amigo quien para su seguridad personal, se desplazaba con un grupo grande de escoltas, fue asesinado en la guajira colombiana el 18 de abril del año 1998. Paz a sus restos.


Casachiki
Nemesio Montiel Fernández
Encuentro de familias en Cojoro

Las costumbres y las creencias del pueblo wayúu, se pusieron de manifiesto el pasado fin de semana en la comunidad fronteriza de Cojoro. Esta vez, la convocatoria fue de la familia Palmar Apushana para cumplir con la ceremonia del segundo velorio o lloro de restos de varios miembros prominentes de dicha familia. Fueron exhumados los restos de la matrona María Flor González Apushana y se sus hijos Rafael, Eleuterio y Amable Palmar Apushana. Son muchas las cosas que se pueden decir sobre este novedoso velorio que reunió a las familias más importantes  de la Península de la Guajira. Todo se fue preparando unos cuantos meses atrás y se hicieron las invitaciones a las cabezas de familia para que acompañaran a los Palmar Apushana en esta última fase del viaje de los espíritus por el camino de los indios muertos después haber estado morando en la atmósfera peninsular cerca de Jepira.

Una hermosa loma desde donde se confundía el copo de los cujíes con el horizonte que se extendía hacia el mar, sobresalía una enorme enramada central muy cerca de las bóvedas y del panteón familiar. Alrededor, 20 amplias enramadas con sus multicolores chinchorros recibían a los familiares e invitados. Allí fueron acomodándose Don Máximo Iguarán Epieyú y familia, Santos González Apushana y familia, Rangel Durán Sapuana y familia, Roberto Salas Jusayúu y familia, Nemesio Montiel Epieyú y familia, Fermi Fernández Jayariyú y familia, Negro González Uriana y familia, Evaristo Fernández Jayariyú y familia, Alberto Herrera González Apushana y familia, Hermágoras González Apushana, Eduardo González Uriana, Leví González y muchos otros jefes claniles cuyos nombres desconocemos.

La presencia de amigos alijunas tanto de Colombia como de Venezuela, fortaleció el sentido social y de solidaridad que tiene un encuentro de ese tipo. El General Esmir Palacios Rojas, el Coronel Clovis Bracho y el Comandante Milton Abreu, todos del Ejército venezolano, como amigos de las familias guajiras, se hicieron presentes con sus familias. PANORAMA, también asistió a esta ceremonia indígena. Hasta una representación irlandesa ocupó su enramada.

Se habilitaron 7 cocinas con su respectivo comedor. Cerca de un millar de personas consumieron durante dos días  60 cajas de whisky, 25 reses y 400 ovejos. Carlos Fung Echeverría, director de política y comercio exterior del a cancillería venezolana, se veía profundamente impresionado por la dimensión, organización y seriedad que caracterizó este encuentro.

Los velorios guajiros, en este caso el segundo velorio, persiguen dos cuestiones fundamentales. En primer lugar, cumplir con las costumbres, creencias y obligaciones familiares de limpiar los restos de sus parientes para ser definitivamente sepultado. En segundo lugar, reunir a las familias para intercambiar ideas, criterios y opiniones. Se busca fortalecer la solidaridad y cooperación. Se aclaran conductas y situaciones. Se arreglan problemas menores y se llega a acuerdos para que en otra oportunidad se puedan arreglar grandes problemas entre familias. Los anfitriones se sienten satisfechos y complacidos por la compañía que han  tenido en un momento tan especial.

Estos encuentros contribuyen con la integración social y une más a los miembros de la etnia wayúu. En el caso de la familia Palmar Apushana, es evidente el interés de todos por contribuir con hacer de la guajira una tierra próspera y que sus hijos se esfuercen por mantener la paz y armonía. Presenciamos un acto de profundo contenido humano  y de reafirmación de la amistad.

Don Carlos Urdaneta Apushana, nos expresaba que tenía muchos años sin haber asistido a un velorio tan bien organizado y con representación de todas las familias wayúu. Queremos aclarar a los lectores de Casachiki que en la organización de un velorio, intervienen todos los miembros de la familia. Finalmente, queremos agradecer a la familia palmar Apushana, en especial a Luis Felipe, Temístocles,  Hermes todas las atenciones prestadas a nuestra familia y a los amigos alijunas invitados. Con todo respeto, asistimos al segundo velorio de su querida madre y hermanos que recibieron un merecido homenaje póstumo del pueblo guajiro.

Recorte de Prensa (Diario El Panorama)